lunes, 19 de noviembre de 2012

La composición del terror en “La guarida de la nena mala”

Un joven matrimonio adquiere, casi como herencia, una mansión antigua conocida como La Cueva de la Llorona. La condición es habitarla; no disponerla para la venta, ni alquiler. Sobre ella pesan historias macabras de espíritus y llantos. La joven pareja desoye todas las advertencias… y se muda.
"La guarida de la nena mala" de Dolores Pereira Duarte.


Es una narración en primera persona, desde la perspectiva de Loli. Ella es el personaje central. Es la esposa de Martín. Ellos conforman la pareja que habitará la mansión.
La novela comienza, en su primer mitad, destacándose por su contenido dramático y de suspenso. Abundan hechos y situaciones inquietantes, siempre presentadas a modo de sugerencias o insinuaciones, que se desarrollan durante toda la segunda parte. Allí es donde se consolida como novela de terror.
A lo largo de los capítulos, la trama va tejiéndose como un drama más espeso, más denso; la tensión es más claustrofóbica; el misterio se acentúa, y lo paranormal predomina la esencia del relato, vertiginoso in crescendo, hasta llegar a un desenlace tan terrorífico como dramático; tan enfermizo como retorcido.
Primeramente, la novela es la historia de una joven pareja de recién casados, con diferencias de convivencia, con algunos problemas afectivos, económicos, de  intolerancia hacia familiares y amigos de uno y otro lado... Es decir, primeramente, se presenta a la pareja con la premisa de que el: “se casaron y vivieron felices para siempre”, no se ajusta siempre a la realidad. Al menos no la de ellos.
Pág 11: “Esos asados mensuales de ex compañeros de colegio de Martín, mi marido, eran pequeños sacrificios a los que había cedido cuando lo conocí.”
A lo largo de la historia, Loli irá cediendo a otros sacrificios, ya no tan pequeños. Y cada vez más recurrentes.
Pág 20: “Martín aprovechó el incidente para cancelar el almuerzo con mi familia. Esas pajarracas chismosas, decía cuando se refería a mi mamá y mi hermana.”
Otro ejemplo de tensión de pareja en la novela, es el tema de discusión permanente a lo largo de la primera parte, en lo concerniente a si habitar la casona o no. Ellos están pasando por una situación económica delicada, y aquella posibilidad les resuelve el problema de vivienda, tal como lo ve Martín. En tanto que Loli, más perceptiva, tiene sus misterios y temores. Los mismos están fundados en las historias, sobre crímenes y suicidios irresueltos, que arrastra el pasado encerrado dentro de aquellas paredes. Para Martín ese argumento es, poco menos, cosa de chicos:
Pág 38: “- ¡Nadie podría vivir en esa morgue, Martín!- le grité sollozando.
- Shh. El trabajo en el estudio no rinde –dijo-. Este mes, a gatas, arañamos para el alquiler.”
Se presenta a Felicitas, la anciana tétrica y maloliente dueña de la casona, quien les “cederá la herencia”. La pareja  acepta sin saber que, en realidad, lo que están “heredando”, es una maldad que pretende consumirlos hasta acabar con sus vidas...
 Se presentan a los personajes secundarios: la madre de Loli y amigos, quienes argumentan la no conveniencia de la mudanza, y por supuesto, se presenta a la mansión en cuestión:
Pág l3: “Presentía que eso era más que una casa. Me daba pánico pensar en las historias que esconderían esas paredes. Me resultaban provocativas. Las observaba como un palacete oscuramente precioso. Sus detalles; molduras, mármoles, terminaciones, hablaban de un pasado glorioso, ahora distante. Lo derruido, lo destrozado y empalizado, acentuaban ese perfil.”
Ya habitando el palacete, Loli es consciente de que algo extraño, algo del más allá, también lo habita… y no la quiere allí. Pero ella, aun presintiendo dicho peligro, intenta auto convencerse de lo contrario para poder soportar su vida:
Pág 54: “Ojalá- pensé -que dentro de un tiempo, esto termine siendo una anécdota graciosa”
El interior de la residencia, es lo opuesto a su aspecto por fuera. Es lujoso y reconfortante. Tal característica  provoca en la pareja cierta seducción y encanto por la casona, sin darse cuenta de que, al mismo tiempo, sus vidas van a ir siendo absorbidas… tal como ocurre con sus propios muebles:
Pág 65: “Nuestros muebles, que poco antes me habían parecido tan lindos, perdían ahora toda su gracia al compararlos con la suntuosidad de los muebles de Felicitas. Por eso decidimos ir amontonando nuestras pertenencias en una piecita ciega que daba a la galería del fondo. Los sillones modernos eran sinceramente ordinarios comparados con aquel exquisito lujo.”
Martín y Loli, encantados por el hipnótico hechizo del palacete, sólo logran darse cuenta de la amenaza, cuando ya es demasiado tarde; cuando los espantos crecen en cantidad y magnitud; cuando el "poder" que los manipula se cierne sobre ellos. Sirva como ejemplo el caso del patio:
Pág 69: “El fondo era un gran cañaveral mezclado con las copas de los Paraísos. Pensé que ese patio era un peligro. Me imaginé que allí se esconderían animales. Animales o… gente ¿quién sabía?”
Pág 133: “Las plantas se reproducían. El patio permanecía tan impenetrable, enigmático, inmundo y poblado de gatos como el día de la mudanza.”
Las cada vez más frecuentes peleas entre Martín y Loli, a quien él acusa de haberse vuelto loca; los espantos que a ella la acechan, produciéndole un fuerte sentimiento de no pertenencia a aquella mansión, opuesto al de Martín, quien logra, en cambio, ir sintiéndose a gusto;  la noticia del  embarazo de Loli; el revelador descubrimiento a cerca de los verdaderos acontecimientos de antaño que se habían producido en la mansión; la materialización física de los espíritus; incluso episodios de infidelidad y perversiones sexuales, conducen al lector, en arremetida, a un poderoso e impactante final, a pura tensión y adrenalina.

Pablo Vigliano







jueves, 15 de noviembre de 2012

Con las llaves desde lo más alto de la Torre

En estos años en los que están de moda los mundos fantásticos y las aventuras épicas, caso Tolkien con “El señor de los anillos” o el mundo de C. S. Lewis en “Las crónicas de narnia”, Stephen King sigue apostando a ganarse lectores de todas las edades y no sólo adolescentes, con “La Torre Oscura”. Esta novela no es una continuación de toda la saga, dando la posibilidad de “espiar por la cerradura” a nuevos lectores que no saben de qué va todo esto. La saga será llevada al cine en una mega producción de la Warner.



Esta mañana miré la vidriera de la librería Yenny y me impacté con “El viento por la cerradura – La Torre oscura” de Stephen King. Me movilizó más ver su nombre, que esta octava entrega de su magnum opus en sí misma, porque nunca llegó a atraparme tanto, como sí en cambio sus otras novelas, sobre todo, las de un primer Stephen king. Me pregunté: ¿Por qué? ¿Qué necesito para espiar por esa cerradura? ¿Qué misterios se esconderán del otro lado? ...
Soy un apasionado de King desde mis 13 años. Ahora tengo 30. En mi caso sus novelas significaron mi llave a la literatura, lisa y llanamente. De chico, me gustaba la colección de “Elige tu propia aventura”; Arthur Conan Doyle con su Sherlock Holmes;  Agatha Christie con su Hércules Poirot, Ray Bradbury con sus marcianos, y me gustaba ver películas. Es así que una noche vi en HBO “La mitad siniestra.” Quedé asombrado y fascinado por el tratamiento argumental de la historia y, por supuesto ¡aterrado!
¡Yo ni sabía quién era King! Así que me enteré en una librería, y no por Google que ni existía, que era -el de “Cementerio de animales”- tal como me lo dijo el librero, otra película con la que no había podido dormir… Así empezó todo…¡¿Cómo soltar a King cuando desde los 13 se puede leer: “El resplandor”; “Carrie”; “Cujo” o “Misery”, si todo eso ya estaba escrito, y estaban siendo escritas más cosas, todas brillantes?!
Leí “It” una de las mayores obras de Stephen king y de la literatura contemporánea. Una novela muy ambiciosa sobre el ser humano: la infancia, la amistad, la amistad a través de los años, los fantasmas internos, esos que son los peores que existen y que tanto apasionan a King y que tanto drama causan, y de fantasmas externos. Una novela para no dormir... ¡¡y que asusta!!
 “Los monstruos son reales y los fantasmas también, viven dentro de nosotros y a veces ganan” ya lo decía el propio Stephen King.
En estos años en los que están de moda los mundos fantásticos y las aventuras épicas, caso Tolkien con “El señor de los anillos” o el mundo de C. S. Lewis en “Las crónicas de narnia”, Stephen King sigue apostando a ganarse lectores, de todas las edades y no sólo adolescentes, con La Torre Oscura.
Mucho se habló de la disputa entre King, Stephenie Meyer, autora de la saga Crepúsculo, y J. K. Rowling  (Harry Potter)  en tanto que King emitió opinión sosteniendo que escriben exclusivamente para  adolescentes, en el caso de Meyer: sobre amores y noviazgos entre vampiros y lobos.  A Rowling, en cambio le reconoció ser una  autora que escribe muy bien.
La conclusión de todo este embrollo, es que King va por más. Invita a todo tipo de lectores a asomarse a su obra, a echarle al menos un vistazo, a lanzarnos a la aventura y enfrentar los propios miedos.
Warner Bross prepara una trilogía en cine y una serie de tv. Aunque el proyecto se cae tantas veces como renace inmediatamente de nuevo, la idea sigue en pie. Firme.
Firme también avanzan los rodajes (remake) de “It” y “Carrie”. Entonces tal vez algún adolescente de 13 años mire estas películas y quede asombrado y fascinado por el tratamiento argumental de estas historias y, por supuesto, ¡aterrado!  De pronto quizá necesite espiar por la cerradura de la Torre hacia todo el universo que allí se encuentra, y tal vez consiga la llave para encontrarse con “La torre oscura”, “It”; “El resplandor” “Cementerio de animales”… y toda la eterna obra de King.

Pablo Vigliano



El valor de la amistad en “Victoria entre las sombras”

Es una historia oscura, tenebrosa y peligrosa, sin dudas, pero que nunca pierde la frescura y espontaneidad de la óptica de un niño. Por eso ante todo, es una novela de aventuras y un gran sentido de la amistad y heroísmo.



El tema de la amistad en la novela de Marcelo di Marco, es un valor que se destaca por el amor, pureza, compañerismo y compromiso de sus personajes, de edades entre la niñez y la pre adolescencia. Incluso hay una transgresión de esos límites, marcada en el protagonista central, y se llega más allá, en una ambiciosa búsqueda  interior, espiritual, de sentimientos y convicciones mucho más profundas, para lograr un potencial superador, tanto psicológico como físico, en pos de superar las serias adversidades que deben confrontar y superar como verdaderos héroes guerreros, convirtiéndose así, en ejemplo y modelo de moral y valor cristiano.
El relato comienza cuando el niño Tomás, harto del maltrato y la hostilidad generada por su madrastra, la Gorda, y de la neutralidad de su padre frente a esto, decide, aún de vacaciones en Mar del Plata, fugarse de casa con su amiga Victoria. A partir de este momento emprenderán una travesía que luego irá tornándose inquietante in crescendo, hasta lo macabro.
La Gorda acostumbra no solo a atentar con desprecio contra Tomás, sino que también lo distribuye a sus amistades:
 “Y me hizo jurar que nunca más vería a la piojosa de Victoria, así la llamó” (pág. 11).
En esa huida de casa, Victoria es secuestrada por los Dark Sea Forces, que representan la antítesis de la amistad. Son una pandilla de violentos y delincuentes adolescentes. Ellos la aprisionan en el siniestro y abandonado Castillo del Terror. La amenazan de muerte para saldar viejas cuentas pendientes, según ellos, pero que Victoria nada tiene que ver. Ante las circunstancias, Tomás y un grupo de amigos,  emprenderán el rescate.
Es en este punto cuando la novela proporciona un giro y la historia que comenzaba siendo un escape de casa, se convierte en una misión de rescate.
“A mí me gusta defender. Y más a mis amigos. Y Victoria es mi mejor amiga.” (pág. 26) decía Tomás cuando buscaba de casa a su amiga, casi como un presagio de todo lo que vendría después.
Quienes acompañan al personaje central son los gemelos Pino y Aga, hasta ese momento, Tomás pensaba de ellos: “con esos no me junto, ni que me inviten a la fábrica de chocolates Wonka” (Pág 37) “… con esas caras cuadradas y en punta como diablos. Cuando le conté de ellos, papá dijo que eran el mal multiplicado por dos” (Pág 38) y se la pasaban haciendo maldades “… todo el Puerto habla de los gemelos” (Pág 38) sin embargo no pasan de ser chicos “tremendos”, indisciplinados, en contraposición con los darkies. El fiel reflejo se ve presentado en su líder, conocida como Palmira: maliciosa, violenta, quien cuenta con una serie de seguidores dedicados más a la delincuencia, que sólo al mal comportamiento.
Los darkies representan la contracara de la amistad. Al decir de un ciruja, vagabundeando en las proximidades del Castillo del Terror  “son muy sucios y traicioneros… A un amigo mío casi lo matan: le prendieron fuego al coche con él adentro.” (Pág 117)
Tomás, en aquel camino hacia la victoria, marchaba decidido cual soldado a cumplir una misión. “Marchábamos adelante entre las sombras. Desde algún lugar bien oculto de El Castillo del Terror, seguían acercándose a nosotros ruidos extraños, entre metálicos y gomosos… Me quedé pensando en lo valientes que habían sido los Pinoaga al aceptar… yo les dije que me iba a quedar hasta el final, siguieron caminando a mi lado sin decir una sola palabra.” (pág. 145)
La amistad es unión, lealtad, compromiso: “Yo de acá no me voy sin Victoria” (pág. 126) proclamaba como un grito de guerra, vitoreado también por los gemelos, tal ejército que se lanza a la batalla
“¡Por Victoria a la victoria! ..
-¡Por Victoria a la victoria!- me contestaron los Pinoaga” (pág. 149) Estaban decididos a adentrarse en el Castillo del Terror, del que se decía estaba maldito con un espíritu maligno dentro, y triunfar.
“Estoy en pie de guerra. Me levanté, besé el Rosario, reacomodé la mochila y me adelanté por entre los pastos” (Pág 109) es la acción de Tomás.
“Al cruzar el umbral del Tren Fantasma pensé que la sangre de ciervo se me habría borrado mal por tanta lluvia. Pero no me importó: ya no necesitaba andar pintando como un indio para darme valentía.” (Pág 128) piensa Tomás, transgrediendo ya las barreras de los conceptos de amistad, para servirse y valerse ya por valores y creencias de la fe cristiana.
Es la profunda amistad y la perseverancia por salir victoriosos, lo que motoriza a rebuscar en el interior de sus personajes, esencialmente Tomás,  todo el valor posible y necesario para enfrentar al mal. Es así que se alude a la esperanza y la fe: “San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla… sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio…” (Pág 127) empezaba a rezar Tomás en el momento crucial, previo a entrar en el Castillo, en voz alta, para contagiar de coraje a sus amigos, y lo lograba, porque ya se sabe desde antes, por ejemplo, que “Pino,  andaba nomás con el Rosario en el pecho” siempre, podía estar desnudo o en shorts, pero siempre con el Rosario.
La aventura continúa desarrollándose ahí dentro, hasta un final heroico donde el enfrentamiento es contra el peor de sus monstruos, literalmente, porque es la representación física de sus peores temores y pesadillas, lo peor que ellos piensan e imaginan. Un final en clara alusión a It de Stephen King.
Al encontrar a Victoria, Tomás dice “Victoria entre las sombras, me dije, y este pensamiento me
La novela es un relato de la victoria de la amistad.
Pablo Vigliano

martes, 13 de noviembre de 2012

Naturaleza Amor

Miles de corazones vibraron de emoción y alegría en tres noches de recitales, en el marco de la gira Aniversario de “El amor después del amor XX Años”.  Público y artista unidos por la misma naturaleza y el mismo amor.



Fito Páez brindó en la ciudad de Rosario tres recitales de lujo en el teatro el Círculo, en el marco de su gira de celebración Aniversario “El amor después del amor XX Años.” Se vivió una verdadera fiesta a teatro colmado, con mucha euforia y mucha alegría.
La presentación fue destacable. Tuvo una puesta en escena preparada por la Producción, especialmente para este festejo. Los músicos y la banda sonaron tal como el disco original y los temas fueron presentados en el mismo orden. El sonido fue claro, nítido y tuvo un volumen alto exacto. Una pantalla digital detrás de los músicos mostraba escenas de video clips e imágenes para “vestir” los temas. También desde allí se “representaron” las presencias “tecnológicas” de Charly García, Andrés Calamaro, Fabiana Cantilo, Mercedes Sosa, Celeste Carballo, Luis Alberto Spinetta, quienes cantaron con Fito. Se sumaron además músicos invitados a lo largo de las veladas: Coki Debernardi, Carlos Vandera y Gonzalo Aloras.
Fito Páez y toda la banda se destacaron sobre el escenario, con una gran actitud rocker que irradiaba energías contagiosas a todo el público que permaneció de pie, cantando y bailando casi todo el repertorio. Se vio un Fito Páez que saltaba, se tiraba al suelo, se arrodillaba, bailaba, sugería con movimientos sexys, y una banda que bailaba y hasta jugaba con sus instrumentos, tocándolos, en algunos pasajes, de modos casi acrobáticos. Por otro lado, los climas intimistas, de acuerdo a las canciones que se iban interpretando, también fueron muy bien logrados desde el escenario y el público silencioso, que Fito ya tiene muy bien educado para el mayor goce y disfrute.
Fue una de las giras más emotivas y vibrantes en la carrera del artista. Haber llegado a esta etapa y poder celebrarlo en esta magnitud, consolida a Fito Páez como uno de los músicos principales del rock nacional y Latinoamericano, siendo que realiza una gira internacional, a estadios repletos, y que normalmente lo hace cada vez que presenta un nuevo disco.
Entre los concurrentes hubo personas de todas las edades: mayores, jóvenes, adolescentes, inclusive niños pequeños con sus padres, la clase de padres seguramente que no pueden hacer ninguna cosa sin música (Fito) a todo volumen en su casa, auto, a la hora de bañarse o preparar la cena,  y lo disfrutan juntos, en una muestra más de que hay discos que se eternizan en la historia. Fito Páez, que vendió a la fecha más de  1.200.000 copias de discos, continúa vigente para todas las edades.
La comunión de todas esas almas en esos conciertos se vivió de manera muy especial, provocó verdaderamente una emoción muy vívida, muy respirable en el aire, algo que tocaba las fibras más sentimentales de cada concurrente. No fue un concierto más, de ninguna manera, y para esta ciudad, que vio nacer a un artista de semejante talla, es un orgullo haber sido sede de tan memorable, histórico concierto de música.
El día jueves 07 de noviembre del corriente tuvo lugar la primera presentación, con un teatro colmado de público y ánimos efervescentes que fueron in crescendo, hasta llegar a la última función del domingo, donde los fans no se retiraban y seguían coreando el clásico: “olé oleee oleee oleeee Fitoo Fitooo”
Si el viernes Fito Páez entregó su corazón, literalmente, porque fue un show en donde dejó todo de sí, y como para que no quedaran dudas de esta metáfora cantó a capella sin micrófono “Yo vengo a ofrecer mi corazón”,  ya para  el domingo tiró toda la carne al asador y entregó también su cuerpo, en sentido figurado. Cual Rex 2011, tras la despedida definitiva y la insistencia de la gente en querer verlo un poco más, regresó al escenario, recién salido de la ducha, en bata blanca y con el cabello mojado a hacer un bis con sabor a entrega en cuero y alma. En ese momento no hubo tormenta de corpiños, ni intentos masivos de treparse al escenario por parte de sus fanáticas enamoradas, siempre muy respetuosas y atentas.… ¡¿qué más se podía pedir?! Y él ¡¿qué más podía dar?! Fueron tres noches a pura emoción en las que artista y público daban todo el cariño de sí, simplemente porque, parafraseando a Fito, “dar es dar”.
Los músicos:
Diego Olivero (piano y voz), Juan Absatz (teclado y voces), Dizzy Espeche (guitarras), Mariano Otero (bajo) y Gastón Baremberg (batería), Adriana Ferrer (voz)


Pablo Vigliano
Fotos: Selene Debernardi






Stephen king y el arte de escribir

IT - Stephen king: “-No comprendo esto en absoluto. No comprendo nada de esto. ¿Es forzoso que un cuento deba ser socio algo? Política… y cultura… historia… ¿no son ingredientes naturales de cualquier relato, si está bien contado? Es decir… - Mira en derredor, ve ojos hostiles y comprende que lo consideran una especie de ataque. Están pensando que quizá tengan a un mercader de la muerte entre ellos -.Es decir  ¿ustedes no pueden permitir que un cuento sea, simplemente, un cuento?”











“It” de Stephen King y la sensibilidad humana.


-Flotan- croó la cosa -.Flotan- gruñó la cosa. –Flotan, Georgie. Y cuando estés aquí abajo, conmigo, tú también flotarás -.Aquí abajo todo flota….

“It” es una de las mayores obras de Stephen king y de la literatura contemporánea: "It" es una novela muy ambiciosa sobre la sensibilidad humana, las emociones y los temores: la infancia, la amistad, la amistad a través de los  años, los fantasmas internos, esos que son los peores que existen y que tanto apasionan a King y que tanto drama causan, y de fantasmas externos. Una novela para no dormir... ¡y que asusta!!

Ya lo decía el propio King: “Los monstruos son reales y los fantasmas también, viven dentro de nosotros y a veces ganan”
King, ante todo, escribe sobre personas. Sus novelas son las historias de sus personajes y sus temores, sus miedos; descubre su lado humano a la perfección y dramatiza, los lleva al límite… luego materializa su terror y surgen los monstruos, emerge lo extraordinario.
Stephen King es capaz de tocar, primero, nuestras fibras emocionales más íntimas y luego, de pronto, aterrarnos en el terreno de lo sombrío, lo sobrenatural.
He aquí un ejemplo de ello: La construcción argumental del siguiente fragmento de “It”, el cual transcurre apenas en el Primer Capítulo, atrapa al lector como las garras del payaso que atrapa a Georgie sumergiéndolo en lo más profundo de las cloacas y ahogándolo. En nuestro caso, nos aprisiona en esta novela y no nos suelta hasta el final:



El terror, que no terminaría por otros veintiocho años, si es que alguna vez terminó, comenzó, hasta donde sé o puedo contar, con un barco de papel que flotaba a lo largo del arroyo de una calle anegada de lluvia. Ese año la tormenta había sido un segador implacable.
Un chiquillo de impermeable amarillo seguía alegremente al barco de papel. La lluvia no había cesado, pero al fin estaba amainando. Caía sobre la capucha del impermeable y a oídos del niño sonaba como lluvia sobre el tejado, un sonido reconfortante, casi acogedor. El niño se llamaba George Denbrough. Tenía seis años. William, su hermano, a quien los niños de la escuela primaria de Derry conocían como Bill el Tartaja, estaba en su casa recuperándose de una aguda gripe.
George tuvo que correr para seguirlo. El agua formaba láminas de lodo bajo sus botas. Sus hebillas sonaban como un jubiloso tintineo mientras George Denbrogh corría hacia su extraña muerte. Y el sentimiento que le colmaba en ese momento era, simplemente, amor hacia su hermano… amor y también cierta tristeza porque Bill no podía estar para ver aquello.

2



El piano reinició Para Elisa. Bill el Tartaja no olvidaría jamás esa pieza, y aún muchos años después no podría escucharla sin que se le pusiera la carne de gallina: el corazón le daba un vuelvo y recordaba: “Mi madre estaba tocando eso el día en que murió Georgie.”
Cuando estaba con George tartamudeaba poco, a veces nada en absoluto. En la escuela, en cambio, tartamudeaba tanto que hablar le resultaba imposible
En el cuarto de Bill:
-¡Ya!- exclamó Bill con el barco en la mano.
-¡Guauu!- exclamó Georgie -. Voy a salir para hacerlo navegar-
- Sí, ve- dijo Bill. De pronto parecía cansado. Cansado y no muy bien
-Gracias, Bill. Es un barco muy bonito.-
Y entonces hizo algo que no había hecho hacía largo tiempo, algo que Bill jamás olvidaría: Besó a su hermano en la mejilla.
- G-g-georgie… Ten cuidado.
- Descuida.- Frunció el entrecejo. Eso era algo que decían las madres, no los hermanos mayores. Resultaba tan extraño como haberle dado un beso a Bill.
Y salió. Bill jamás volvió a verlo.

3

Y allí estaba, persiguiendo su barco de papel. Corría deprisa, pero el agua le ganaba y el barquito estaba sacando ventaja. Colina abajo, el agua de la cuneta se precipitaba en una boca de tormenta que aún continuaba abierta. Mientras George miraba, una rama desgarrada se hundió en aquellas fauces. Y luego se deslizó hacia el interior. Hacia allí se encaminaba su barco.
-¡Mierda!- chilló horrorizado.
Forzó el paso y, por un momento, parecía que iba a alcanzarlo. Pero George resbaló y cayó despatarrado con un grito de dolor….(continúa el texto rumbo a un final anunciado, sólo que aquí comienza lo fantástico)…
Desde su nueva perspectiva vio a su barco desaparecer. Y había algo más. En la boca de tormenta había un payaso. Era un payaso, como en el circo o en la tele.
Si hubiera tenido diez años más, no habría creído en lo que estaba viendo, pero no tenía dieciséis años sino seis.
-¿Quieres tu barquito, George?-
-Sí, claro- dijo George.
-¿Y un globo? Los tengo rojo, verde, amarillo, azules…
-¿Flotan?
-¿Qué si flotan?- la sonrisa del payaso se acentuó -.Oh, sí, claro que sí ¡Flotan!
Y entonces George vio como la cara del payaso se convertía en algo tan horripilante que lo peor que había imaginado sobre la cosa del sótano de su casa parecía un dulce sueño.
-Flotan- croó la cosa -.Flotan- gruñó la cosa. –Flotan, Georgie. Y cuando estés aquí abajo, conmigo, tú también flotarás -.Aquí abajo todo flota….

Stephen King y la creación del suspenso

Stephen king escribe con gracia y elegancia. Es muy interesante cómo transforma una situación, aparentemente normal, incluso placentera, en extraordinaria… y tensa.



Ejemplos en “It”:
 
Patricia diría más tarde a su madre que algo iba mal y ella debía haberlo sabido. Debía haberlo sabido, dijo, porque Stanley nunca se bañaba al anochecer. Tomaba una ducha por la mañana temprano y, a veces, un largo baño de inmersión por la noche con una revista en una mano y una cerveza fría en la otra. Pero los baños a las siete de la tarde no eran su estilo.
Además estaba aquello de los libros. El nombre escrito en los libros era William Denbrough, pero Stanley solía referirse a él con el  apodo de Bill el Tartaja. Había leído casi todos los libros de ese hombre. Aquella noche, la noche del baño, estaba leyendo el último.
Vivían bien, no abusaban del alcohol, no buscaban sexo extramatrimonial, ni drogas; no se aburrían ni discutían sobre lo que debían hacer. Sólo había una nube.
Stanley quería tener hijos. Ella quería tener hijos. Estaban de acuerdo en ese tema como en la afición a las películas de Woody Allen, en la asistencia más o menos regular a la sinagoga, en las inclinaciones políticas, en la aversión a la marihuana y en muchas otras cosas.
Pero ¿dónde estaba ese hijo?
Se sometieron a las pruebas médicas y todo estaba bien. Los espermas de Stan y los óvulos de Patty eran normales. Todos los canales necesarios para procrear estaban abiertos.
Pero a Stan el corazón le palpitaba deprisa. Era como si Stan hubiera descubierto una convicción secreta. Sin razón alguna, sintió, supo, que él tenía razón. Algo iba mal y no en ella. Era él. Algo iba mal en él.
No hubo hijos. En la noche del 23 de mayo de 1985 (la noche del baño) los consuegros todavía esperaban que les convirtieran en abuelos. El otro dormitorio seguía siendo “el otro dormitorio.”
Descontando esa única nube, la vida era bastante agradable para los dos hasta que sonó el teléfono en medio de Family Feud.
-¿Quién era Stan?
-¿Qué?..
Se volvió y la miró. A Patty le pareció que estaba abstraído, ligeramente fastidiado. Sólo más tarde, al evocar la escena una y otra vez, empezó a comprender que Stan se estaba desconectando lentamente de la realidad. Su cara era la de un hombre saliendo del azul del cielo hacia el negro de la nada.
-¿Quién llamó por teléfono?
- Nadie…creo que voya  darme un baño.
-¿A las siete?
Él, sin contestar, se limitó a salir del cuarto. Patty habría podido preguntarle si le pasaba algo, incluso seguirlo para averiguar si se sentía mal.
Así pues, no volvió a pensar en él hasta que terminó el programa. Cuando aparecieron los créditos, levantó la vista y vio su silla vacía.
Había oído correr el agua en la bañera. Pero no había oído el ruido en la nevera al abrirse. Eso significaba que Stan estaba arriba sin su lata de cerveza. Alguien le había echado un problema sobre sus espaldas con esa llamada telefónica. Y ella ¿había intentado ayudarlo? No ¿había reparado en que algo iba mal? Tampoco. Todo por ese estúpido programa de tele.
Sacó una lata de cerveza de la nevera y subió por la escalera. La primera señal de alarma se disparó al ver que la puerta del baño estaba cerrada, no entornada. Styanley nunca cerraba la puerta del baño cuando se bañaba. Era una especie de chiste privado: cuando la puerta estaba cerrada, significaba que él estaba comportándose como buen chico; y si estaba abierta, significaba que no se opondría a hacer algo cuyo adiestramiento la madre había dejado, muy correctamente, en mano de otros.
Patty llamó a la puerta. De pronto, la alarma se intensificó en ella. Con un gemido abrió el picaporte, pero la puerta no se movió. Estaba cerrada con llave. Súbitamente, a Patty Uris se le ocurrieron tres nuncas: Stanley nunca se daba un baño al anochecer; Stanley nunca cerraba la puerta, a menos que estuviera usando el inodoro, y Stanley nunca había cerrado la puerta con llave, en ninguna ocasión….
… los ojos enormes comenzaron a sobresalir y su boca compuso una horrible mueca de horror. Quiso gritar y no pudo. Los gritos eran demasiado estridentes para salir……
….. se había provocado dos cortes en la cara interior del brazo, desde la muñeca, hasta el codo, y cruzado después uno de los tajos con un corte transversal formando una sangrienta T…IT

Raccontos, humor negro, diálogos coherentes y creativos. Los recursos narrativos en “It” – Stephen King.

“Los monstruos son reales y los fantasmas también, viven dentro de nosotros y a veces ganan” Stephen king



En la escritura, los raccontos, juegos temporales, son para King una herramienta de gran utilidad para servirse en momentos en que  se pretende contextualizar una situación determinada. En “It”, el autor se sirve mucho de este recurso, tal como el primer ejemplo detallado a continuación, donde nos proporciona una panorámica integral de uno de los personajes centrales: quién es; quién fue cuando niño; cómo es; cómo se comporta… King lo escribe con gracia y elegancia… y asusta.
Hay siempre apelaciones a estados de ánimos. En el primer fragmento aquí reseñado, se apela a la vergüenza, la irritación, el acobardamiento.
En el segundo, aparecen otros temores, pero tratados con cierta ironía y humor negro.
En ambos casos, los diálogos son un recurso que “avanzan” la historia. Ganan en coherencia y concordancia, en tanto que el autor se sitúa muy bien la piel de cada personaje, y ese es otro punto destacable en cada novela de King. No hay personajes desperdiciados y cada uno de ellos es muy vívido:

Eddie Kaspbrak entró en el baño balanceando su bolso azul. Lo puso sobre le lavabo, abrió la cremallera y , con manos estremecidas, empezó a echarle botellas de medicamentos, frascos, tubos, pomos y rociadores.
-¿¿Eddie?- La voz sonaba desde la escalera.
-¿Qué estás haciendo?
Eddie no necesitaba consultar con un psiquiatra para saber que, en cierto sentido, se había casado con su madre, Myra Kaspbrak.
Eddie se puso el inhalador en la boca y, como un suicida, apretó el gatillo. Una nube horrible gusto a regaliz se abrió camino, hirviendo por su garganta. Eddie respiró profundamente. Sintió que se volvían a abrir canales ya casi cerrados. Se alivió la presión en su pecho. Y súbitamente, volvió a oír en su mente, voces espectrales:

-¿No recibió la nota que le envié?
-La recibí, señora Kaspbrak, pero…
-Bueno, por si no sabe leer entrenador, permítame que se lo diga personalmente. ¿Me escucha?
-Señora Kaspbrak…
-Muy bien. Aquí va con toda claridad ¿Listo? Mi Eddie no puede asistir a las clases de Educación Física. Repito: NO PUEDE ASISTIR a Educación Física. Eddie es muy delicad. Si corre o salta…
-Señora Kaspbrak, en los archivos de mi oficina tengo los resultados del último examen físico de Eddie. Según ellos, Eddie es algo pequeño para su edad, pero absolutamente normal en todo lo demás. Por eso llamé a su médico de cabecera, sólo para asegurarme, y él me confiormó…
-¿Me está tratando de mentirosa, entrenador Black? ¿Es eso lo que quiere decir? ¡Bueno auí lo tiene! ¡Aquí está Eddie a mi lado! ¿Oye cómo respira? ¿LO OYE?
-Lo oigo, señora Kaspbrak, pero…
-¿De veras? ¡Bien! ¡Pensé que era sordo! Parece un camión subiendo una cuesta en primera, ¿no?
-Mamá, no me…
-Calla, Eddie, no vuelvas a interrumpirme. Si eso no es asma, entrenador Black, yo soy la reina Isabel.
-Señora Kasprak, cuando Eddie asiste a las clases se lo ve feliz y contento. Le encantan los deportes y corre a bastante velocidad. En mi conversación con el doctor Baynes, surgió la palabra psicosomático…
-Mi hijo es muy delicado.
-Señora Kaspbrak, ell doctor Baynes no ha hallado nada en absoluto…


El recuerdo de aquel humillante enfrentamiento, su madre aullando ante el entrenador en el gimnasio de la escuela primaria, mientras él jadeaba y se ruborizaba a su lado, y los otros chicos se agrupaban en derredor para mirar, había vuelto a él esa noche, por primera vez en muchos años. Pero no era el único recuerdo que la llamada de Mike Hanlon le devolvería, sin duda. Sentía que muchos otros, igualmente malos o aun peores, se amontonaban y pujaban como compradores en rebajas. Pero pronto cedería el amontonamiento y entrarían todos. De eso estaba seguro ¿Y qué encontrarían  a la venta? ¿Su cordura? Tal vez a mitad de precio estropeada por el humo y el alcohol. Liquidamos todo.

 
Otro ejemplo:  Por los viejos tiempos :

El hombre tiene los ojos fijos en los suyos, pero no la ve. Nos e mueven. Están vidriosos. Son, sin duda, ojos de muerto.
La azafata se aparta de esa mirada horrible, su propio corazón le bombea en la garganta.
Entonces el hombre mueve los ojos, no mucho, pero lo suficiente para que ella comprenda: está vivo y la mira.
-¿Algún problema señor?
-Ninguno, todo bien
-El vuelo es un poco movido ¿verdad?
-Por mí no se preocupe. Estoy…- le dedica una sonrisa espantosa, una sonrisa que hace pensar en espantajos aleteando muertos en campos de otoño-. Estoy perfectamente.
-Se lo veía algo decaído.
-Estaba pensando en los viejos tiempos- dice él-. Esta noche acabo de darme cuenta de que existen cosas tales como los viejos tiempos, en lo que a mí respecta.