miércoles, 26 de noviembre de 2014

Interestelar

La capacidad de amar: rasgo vital de la condición humana para sobrevivir.


Está planteada en un contexto de colapso mundial: escasez de alimentos; tierras infértiles; enfermedades; tormentas de tierra. Un ex astronauta, ahora granjero, (Matthew Mcconaughey) localiza las instalaciones secretas de la NASA. Descubrirá que, desde allí, se planea llevar a cabo una misión espacial para salvar a la humanidad. Y él  va a terminar siendo partícipe.
La historia resulta bastante original y también es posible ver, gratamente, rastros, influencias de “Viaje a las estrellas” (Wesley Roddenberry, 1966); “2001: Una odisea en el espacio” (Stanley Kubrick, 1968) “Encuentros cercanos del Tercer Tipo” (Spielberg, 1977); “Alien: el octavo pasajero” (Ridley Scott, 1979); “Señales” (M. Night Shyamalan 2002); “Prometeo” (Ridley Scott, 2012).
“Interestelar” se parece a una gran historia de Ray Bradbury o Richard Matheson, por cuantas sensaciones consigue transmitir en el espectador. Los relatos y novelas de estos autores, más allá de las ficciones que plantean, logran ser muy tangibles y llegan a tocar fibras sensibles en el lector.
“Interestelar” es es una película de ficción: viajes en el tiempo; galaxias desconocidas; agujeros de gusano; cuartas dimensiones... todas cuestiones que están siendo estudiadas por la ciencia, pero ninguna comprobada todavía. Sin embargo la película consigue ser muy realista, fiel al estilo Nolan, y ese es el gran mérito. Con Nolan cualquier cosa parece real. 
La importancia de salvar a la humanidad, esa idea que de tan amplia parece abstracta,  está concretamente reflejada en el amor entre padres e hijos. Las acciones de los personajes están siempre llevadas adelante bajo la premisa de ese amor primario. Por eso en la película va a ser la capacidad de amar el rasgo distintivo de la humanidad y de lo que dependa su supervivencia. Es el desarrollo impecable, práctico y concreto de esa idea lo que hace grande a esta película.
Asombra en cine por su impactante tratamiento visual y sonoro, del que no escapa la banda de Hans Zimmer. Nolan la inserta muy bien, generando un efecto de compañía en el espectador semejante al logrado en la trilogía de Batman.

 Título: Interstellar
Año: 2014
Duración: 169 min.
País: Estados Unidos
Director: Christopher Nolan
Guión: Jonathan Nolan, Christopher Nolan (Historia: Kip Thorne)
Música: Hans Zimmer
Fotografía: Hoyte van Hoytema

Reparto: Matthew McConaughey, Anne Hathaway, Michael Caine, Matt Damon, Jessica Chastain, Bill Irwin, John Lithgow, Casey Affleck, David Gyasi,  Wes Bentley, Mackenzie Foy, Timothée Chalamet, Topher G

sábado, 7 de junio de 2014

Una reivindicación de la película “Tiempo de caza” con Robert De Niro y John Travolta.

“Tiempo de caza” (Mark Steven Johnson – 2013) es mucho más que una cacería humana en la montaña y un plan de venganza. Es una historia de redención, protagonizada con  rudeza al estilo de John  Wayne. Para verla con unos tragos de licor Kräuter.

El veterano del ejército estadounidense, Capitán Benjamin Ford (Robert De Niro) vive recluido en los montes Apalaches. Carga todavía con metralla dentro de su pierna, a raíz de una vieja herida provocada durante la guerra de Bosnia, en los años 90. Se niega a ir al hospital para que lo curen. Considera que aquel pasado es también parte de sí mismo. Vive con la guerra en el cuerpo. Y en la mente. Sus traumas psicológicos lo han llevado a vivir solo: está separado, hace años que no ve a su hijo y se impide conocer a su recién nacido nieto.
Un día aparece por aquellas zonas un desprevenido turista que entabla relación con Ford. En realidad se trata de un soldado serbio retirado, Emil Kovac (John Travolta) que planea ajusticiar un hecho sucedido entre ellos, dieciocho años atrás.
El primer encuentro entre ambos es amable. Covak resuelve un problema en el motor del jeep de Ford. Cae una tormenta, y el norteamericano lo invita a su cabaña.
Durante la cena, el extranjero le muestra un arco y flechas que carga consigo, y le dice que es cazador. Fue a cazar a los montes.
Ford también le revela que es cazador, pero que desde la guerra ha abandonado las armas y es incapaz de matar cualquier cosa. Le confiesa que el fusil Winchester que cuelga entre cabezas embalsamadas de alces, tal como el resto de la cabaña son una mentira, que en realidad toda su vida se ha vuelto una mentira. 
Comparten un licor Krauter Jägermeister que el turista invita.
 En la etiqueta aparecen la cabeza de un alce y una cruz. Covak lee la etiqueta en voz alta: “Es el honor del cazador lo que lo lleva a proteger y a preservar su presa, a cazar con dignidad y honrar al creador y a sus criaturas”.
La mañana siguiente Kovac sale de cacería. Lo que Ford ignora es que tal cacería será entre ellos mismos.
A partir de acá empieza la acción: persecuciones, peleas, torturas. Batallan realmente como dos vaqueros. Pero esa no es toda la película. Las reglas de esta cacería son más o menos las de la etiqueta del licor Krauter. La caza debe ser con dignidad. No se trata de una fría venganza. No es casual que en variadas oportunidades el capturado y sometido logre liberarse y pasar a cumplir el rol de captor. Lo que ocurre es que no buscan asesinarse, realmente, entonces dan tantos rodeos que van logrando liberarse de la posesión del otro y poseerlo.
 Cuando Ford es capturado por primera vez por Kovac, lo increpa a que lo mate de una vez por todas. Kovac le contesta que no es eso lo que quiere. Le dice que podría haberle apuntado a la cabeza o al corazón, sin embargo le tiró a una pierna.
En otro pasaje de la película, Kovac presiona a Ford:
—Quiero una confesión genuina. En la guerra me disparaste por la espalda y me diste por muerto. Yo cargué el dolor dieciocho años. Los indios soltaban las entrañas para revelar los secretos más íntimos. Quiero que tú sueltes todo conmigo. O te mato.
Lo que buscan estos dos personajes es una confesión del otro. No se matan entre ellos, porque de alguna manera en el otro se ven reflejados a sí mismos, son lo mismo: los dos mataron en la guerra, los dos son monstruos, y aunque la guerra termine, queda la cuestión de cuándo termina para uno mismo. Buscan ponerle final a su propia guerra.
El último enfrentamiento se desarrolla en una iglesia llamada Pico de Dios, en las alturas. Se puede pensar: ¡qué cerca están del Cielo!
 En aquel combate vence Ford. Conduce a Kovac a la cima, lo arrodilla y, ubicado atrás de él, lo encañona a la cabeza, tal como dieciocho años atrás.
Antes de disparar, mirando al horizonte, le hace a Kovac la confesión que él tanto buscaba. Le confiesa que aquella guerra para él fue la peor de todas y que se le metió en la cabeza. 

Ya listo para ejecutarlo, y aún con un Kovak pidiéndoselo a gritos,  Ford declina de hacerlo.  
Pablo Vigliano.

sábado, 17 de mayo de 2014

Godzilla: la amenaza nuclear y la intervención del hombre sobre la naturaleza.


La película reinventa a Godzilla a partir del temor colectivo en torno a las centrales de energía nuclear.


    El monstruosaurio es  una de las principales referencias populares en Japón. Nace allá por mediados de los años cincuenta, emparentado a los ataques contra Hiroshima y Nagasaki (1945). Muy asociado a la problemática del ataque nuclear, la bestia es producto de una mutación radioactiva. Representa, entonces, el emergente de la amenaza nuclear en el mundo. 
Ahora el miedo colectivo ronda en torno a las centrales de energía nuclear: ¿son seguras como para reproducirlas por todo el mundo?  ¿Qué pasaría si se perdiera el control sobre las mismas, a causa de alguna falla? ¿Y si sufrieran un accidente como el de Fukushima  provocado por un tsunami (2011)? 
En la película, las centrales nucleares son bombas de tiempo, alimentan a monstruos capaces de despertar en cualquier momento. Representan un peligro que el ser humano ignora.  Y esos monstruosarios representan la devastación capaz de provocar en el mundo. 
Se pone de manifiesto la polémica acerca de si el hombre domina la naturaleza, o si afirmar aquello es una terrible arrogancia que puede conducir al fin de la propia especie. Hay un debate entre si la naturaleza mantiene su propio equilibrio, o si el hombre la domina y, en ese caso, cuánto afecta su intervención sobre el orden natural del mundo.


Vi la película a sala repleta, función agotada. Ocupé mi ubicación abastecido de pochoclos y Pepsi, como corresponde para disfrutar de un espectáculo semejante. “Godzilla” es cine catástrofe imponente: edificios que se derrumban, autos aplastados, explosiones, llamaradas, bombas, misiles, sirenas, terremotos, tsunamis, aviones de guerra, helicópteros, tanques, caos y más caos. Es un espectáculo para disfrutar en cines: pantalla grande y sonido estéreo. En 3D los matices, colores y superficies están muy bien logrados.
Es una realización con impecables efectos especiales y ágil dinámica argumental. El monstruosaurio parece real, tanto como cada batalla librada. De hecho, la película procura siempre mantenerse en una línea que ofrezca el mayor realismo o verosimilitud posible, incluyendo sus buenas dosis de dramatismo y suspenso, más allá de la aventura. Nada tiene que ver con la olvidable “Godzilla” de 1998 de Roland Emmerich, tan absurda y poco fiel a la historia original de la bestia.  
Creado por los estudios Toho de Japón, allá por mediados de los años 50, hasta la fecha tuvo casi una treintena de películas en las que desarrolla diferentes tipos de habilidades y poderes, tales como el aliento nuclear, estilo dragón, o el poder destructor del coletazo,  y hasta lucha con otros monstruos gigantes semejantes.  En la presente versión se recoge parte de todo aquello, manteniendo vigente el verdadero espíritu del personaje.
Los estudios Toho cedieron los derechos a la Warner Bross y Legendary Pictures, que se encargaron del proyecto. Sin embargo los creadores originales tuvieron lugar para participar del mismo, y declararon estar muy conformes con la versión definitiva. La misma transcurre en Japón y Estados Unidos.
“Gojira”, en japonés, es un juego de palabras entre gorira (gorila) y kujira (ballena). En la traducción americana, por una cuestión fonética, de pronunciación, se lo rebautizó “Godzilla.”


Título original: Godzilla
Año: 2014
Duración: 123 min.
País: Estados Unidos  
Director: Gareth Edwards
Reparto: Aaron Johnson, Ken Watanabe, Elizabeth Olsen, David Strathairn, Bryan Cranston, Sally Hawkins, Juliette Binoche, CJ Adams, Richard T. Jones, Al Sapienza, Patrick Sabongui
Productora: Legendary Pictures / Warner Bros


martes, 13 de mayo de 2014

William Peter Blatty: El contenido de Fe en "El exorcista"; "Legión" y "La novena configuración".


No todo es Terror. Existe también un mensaje de fe y de entrega al prójimo.

William Peter Blatty es graduado de la Universidad Católica de Georgetown, una de las más antiguas de la Orden de la Compañía de Jesús en Norteamérica. Es escritor, guionista y director de cine. Escribió "El exorcista" en 1971, asesorado por sacerdotes jesuitas y tras un prolongado estudio sobre casos de posesiones, demonología y rituales de exorcismo. 
Ganó un premio Oscar (1973) en la categoría Mejor Guión Adaptado, y en la misma categoría un Globo de Oro (1974), siempre por la película "El exorcista" (Friedkin, 1973) basada en su novela "El exorcista" (1971).  

Podríamos decir que las novelas "El exorcista" (1971); "Legión" (1983) y la película "La novena configuración" (1980) componen el tríptico de "El exorcista", el combo completo. Los citados libros desarrollan un debate muy interesante entre fe y escepticismo. Si existen los demonios, entonces también existen los ángeles y Cristo. 
En "El exorcista", el ritual  final es terrible. La lucha contra los demonios parece inútil y no tener fin. El experimentado exorcista, padre Lankester Merrin, muere firme en su fe, más por una debilidad cardíaca previa, que por obra del demonio. El padre Damien Karras, un joven sacerdote de la Universidad de Georgetown, queda solo para salvar el alma de la pequeña Regan. Karras  justo está atravesando una etapa en la que está contrariado en su fe; está abrumado y sintiéndose culpable por la reciente muerte de su anciana y solitaria madre. El demonio se siente victorioso y  capaz de doblegarlo. Se burla de él, lo engaña y menosprecia. Sin embargo Karras se transforma. Conmovido y ofuscado por la muerte de Merrin, que no pudo haber sido en vano, se redime con su propia fe y continúa con el ritual. Le exige al demonio que libere a Regan, que la libere aún a costas de tomar su propio cuerpo. Karras le ofrece su cuerpo al demonio. Lo increpa, lo provoca hasta lograrlo, y una vez conseguido su objetivo, se arroja por la ventana de la habitación cayendo por unas escaleras de piedra, para evitar que la legión de almas malvadas produzca daños mayores. El padre Dyer, también miembro de la Universidad jesuita, que se encontraba en el lugar, le administra los últimos sacramentos y le absuelve sus pecados. 
 Las fuerzas con la que se consigue derrotar finalmente al Mal son la redención, la fe, el amor por el prójimo. El demonio no consigue su propósito. La lucha requirió llegar a aquellos extremos: el de entregar la vida por el otro.
La continuación es la novela “Legión” (1983). En ella Blatty propone continuar la discusión sobre los mismos temas, el Bien y el Mal, y lo lleva a cabo con un gran nivel, pocas veces visto en literatura de ficción.
La novela está ambientada en la misma ciudad, la zona de Georgetown, en Washington, sobre el río Potomac. Sigue los pasos del detective William Kinderman y el padre Dyer, a partir de una serie de cruentos asesinatos. Mientras transcurren las investigaciones, Kinderman dialoga y filosofa con Dyer y los demás personajes con los que interactúa (médicos, psiquiatras, policías) , sobre la existencia de Dios, el Bien, el Mal, y sobre qué factores empujan a un hombre hacia un lado o el otro y dónde está Dios en medio de todo eso.
Blatty consigue un realismo semejante al de “El exorcista”, debido al gran tratamiento de sus personajes. En esta oportunidad lleva al papel central a personajes que anteriormente eran secundarios. El detective Kinderman es un hombre apacible y atento, un encanto con su familia y con las personas que necesitan su atención o protección, pero también puede llegar a ser temperamental, rudo y duro cuando hace su trabajo. Es capaz de emocionarse con películas como “Casablanca” o “El halcón maltés”, que le gusta ver en un antiguo cine de clásicos o temática cultural. Él es alguien de bien y querible.

El padre Dyer es profesor de Religión en la Universidad de Georgetown, y comparte la misma sensibilidad y pasión por los temas que ocupan a Kinderman. También es un amante del cine y la literatura. Charlando de cine durante un almuerzo con Kinderman, los dos están de acuerdo en qué gran largometraje es “Qué bello es vivir”.
Aquel almuerzo, justamente, no se produce durante un encuentro más entre ellos, sino que está motivado por una fecha muy especial: es un domingo 13 de marzo y se conmemora un nuevo aniversario de la muerte del padre  Karras. Han pasado doce años. Previamente Dyer había celebrado la misa de la mañana y caminado hasta el cementerio a colocar unas flores frente a la lápida de Damien Karras, S.J.
Por su parte, el detective Kinderman, previamente, durante la madrugada, había estado en la escena de un brutal crimen de un niño de doce años. Aquel niño es la primer víctima de un asesino serial. El esclarecimiento de los casos lo introduce otra vez en un mundo sobrenatural, en el que los sospechosos parecen ser personas muertas o pacientes internos de una institución psiquiátrica.
En el escenario del crimen del niño, Blatty escribe, a propósito de un Kinderman escéptico y conmocionado por el brutal tratamiento recibido por la criatura: “En sus cuarenta y tres años de policía lo había visto todo. ¿Acaso no lo había visto todo? Y ahora esto. Kinderman estudió el bulto que estaba debajo de la tela. Pensó: no era el mal que elegimos o infligimos. El horror era el mal en la tela de la creación. Los cantos de las ballenas eran insistentes y hermosos, pero el león destripaba el estómago del antílope. Kinderman hizo una mueca ante el horrible recuerdo de una sala psiquiátrica de un hospital para niños. En un cuarto había cinco camas con jaulas, cada una con un niño gritando adentro de ella. Entre ellos había uno de ocho años cuyos huesos no habían crecido. ¿Podían la gloria y la belleza de la creación justificar el sufrimiento de un niño como ése? Ivam Karamazov merecía una respuesta”. (Pág. 18 Edic. Emecé 1983)
En otro fragmento, un diálogo entre Kinderman y Dyer: “El padre Dyer dice:
—La cuestión es que justo en medio de este horror hay una criatura llamada hombre que puede ver que eso es horrible. Así que, ¿adónde llegamos con conceptos como “mal”, “cruel” e “injusto”? Usted no puede decir que una línea  está un poco torcida a menos que sepa lo que es una línea recta. —El detective estaba tratando de desestimar su argumento, pero el cura prosiguió—. Somos parte del mundo. Si es malo, no debemos pensar que es malo. Deberíamos pensar que las cosas que llamamos malas son simplemente naturales. Los peces no se sienten mojados en el agua. Es su medio, no el de los hombres.
—Sí, leí eso en un libro de G. K. Chesterton, padre. En efecto, así es como sé que su Señor Grande no es una especie de Jekyll y Hyde. Pero eso sólo complica el gran misterio, padre, el gran cuento de detectives del cielo. No se preocupe. El teniente Kinderman se ocupa del caso.
—Esto es verdaderamente insufrible —dijo Dyer.
—Sólo estoy hablando. Cuando Dios le dijo a ese ángel que mencioné: Toma aquí tienes dos dólares, ve y crea el mundo por mí; es mi genialidad, mi última nueva idea. El ángel fue y lo hizo, sólo que como no era perfecto, ahora tenemos el chazerei actual del cual hablo”. (Pág. 52. Edic Emecé, 1983)
Esta manera de pensar el mundo como si hubiera sido plasmado sobre un lienzo que ya trae incorporadas las cuestiones del Bien y del Mal, es apenas el comienzo de toda la cuestión filosófica o teológica que perseguirá la novela.
Cuestión aparte: a juzgar por si el hecho de que el personaje de William Kinderman lleve el mismo nombre que el autor, William Blatty, se refiera a alguna cuestión autobiográfica, más allá de su pasión por los temas del Bien y el Mal. 
La película “La novena configuración” (1980) escrita y dirigida por Blatty, está basada en su novela "Twinkle Twinkle Killer Kane" que no se comercializó en Argentina. En ella Blatty quiso dejar más en claro el mensaje cristiano final de "El exorcista", sin recurrir a elementos del género de Terror. Ganó el Globo de Oro en 1981 y el premio Saturn en 1980, galardones entregados por la Academia de Cine de Ciencia Ficción, Fantasía y Terror.
Esta película transcurre en una institución mental, un castillo inglés alejado de la civilización, sombrío y tenebroso, al que llega un psiquiatra para hacerse cargo. Básicamente la película es un drama, donde lo tenebroso es el inquietante escenario y nada más. En una primera parte apela bastante al humor, Blatty trabajó también el género: "El nuevo caso del inspector Clouseau" (Blake Edwards, 1964, protagonizada por Peter Sellers) ; y "Un yanqui en el harén" (J. Lee Thompson, 1965). 
Otra vez el mensaje es la fe y  la entrega al prójimo al punto de dar la propia vida. 
Los personajes centrales de la película son un astronauta que desistió a último momento de despegar a la luna. Desequilibrado, además con complejos de inferioridades y pánicos, está internado en aquel castillo del que no sale, y cuando lo hace rumbo a un bar de ruta, es humillado y golpeado por un grupo de bandidos. El psiquiatra acude en su búsqueda y lo libera. El astronauta comienza a transformarse, pero sólo cuando ve que el otro entregó su vida por él se libera de ese mal mental que lo tenía prisionero, que en este caso era la locura.
El propio Blatty dijo que “La novena configuración” podía considerarse la verdadera segunda parte de “El exorcista” refiriéndose al mensaje que transmite, y no tanto por los personajes, ni el lugar de los acontecimientos.

La película “El exorcista III” (William Peter Blatty, 1990) primeramente llamada “Legión” como el libro, tuvo que volver a rodarse por orden de los directivos de Morgan Greek Production, que exigían un exorcismo final, debido al éxito de la primera, y que perteneciera netamente al género de Terror. Esto modificó el espíritu inicial del largometraje, tal como pretendía realizarlo Blatty.  La escena del exorcismo final fue preparada especialmente para la película. En el libro tal ritual no sucede, el desenlace transcurre de otra manera, sensible y compleja.

La película "La novena configuración" no fue comercializada en Argentina. Es muy difícil de conseguir, pero se puede ver en la siguiente dirección de Youtube:

lunes, 12 de mayo de 2014

Superman: el sucesor de Stalin

¿Se imaginan a un Superman comunista? ¿Cuál habría sido su rol durante la Guerra Fría? Todo esto en “Superman: Hijo Rojo” de Mark Millar. La oposición con el Superman de Frank Miller en “Batman: The Dark Knight Returns”.


 


 Los Elseworlds, dentro del Universo DC, son historias que transcurren en mundos paralelos. Narran qué hubiera sido de tal o cual personaje, en circunstancias que no tengan nada que ver con su serie regular. Este es el marco de “Superman: Hijo Rojo” novela gráfica de Mark Millar (guión), Dave Johnson, Andrew Robinson, Killan Plunkett y Walden Wong (dibujos) y Paul Monts (color). Se presenta aquí a un Superman soviético, que ya desde lo estético es diferente al superhéroe conocido. Lleva puesto un traje más opaco, que no remite a los colores de la bandera yanqui, y el escudo con la clásica “S” es reemplazado por los símbolos comunistas de la hoz  y el martillo.
Nacido en una granja y perteneciente a la clase trabajadora campesina, se convierte en un omnipresente rescatista. Es capaz de intervenir y evitar, desde incidentes menores, hasta grandes catástrofes.
Superman intenta evitar tragedias, incluso en Metrópolis. Piensa que él mismo no se considera un soldado, pese a la propaganda soviética: “Un soldado siempre obedece órdenes. Un soldado conoce y odia a su enemigo. Un soldado lucha y muere por su gente. Yo sólo luchaba por lo que era justo.”
Sin embargo Estados Unidos le teme. Temen que pueda volvérsele en su contra. Lo consideran una amenaza y comienzan una agresiva carrera armamentista contra Rusia, en la que llegan a crear un Superman robot.
El conflicto literario de esta novela gráfica, sobreviene cuando muere el líder comunista Stalin. La nación vive un gran vacío y se ve oprimida, sumergida en la pobreza. Entonces el pueblo clama para que Superman ocupe el lugar del líder. Y lo ocupa. 

El libro consta de tres partes: Naciente – Ascendiente – Poniente. Los personajes centrales son los más conocidos en el mundo Superman: Lois; Luthor; Brainiac... y algunos superhéroes de la galería del Universo DC: Batman; Wonder Woman; Green Lantern. El rol de cada uno es diferente al de las series regulares, lo cual genera grandes sorpresas para los lectores.
Hay mucha intriga y acción a lo largo de la historia. Hay alianzas, traiciones, enemigos y venganzas. 
En el mundo que Superman controla no hay violencia, no hay crímenes, pareciera ser el mundo ideal. Pero para algunos, el modelo impuesto por Superman, ha llegado a convertirse en un sistema de vigilancia panóptico tan estricto, que coarta las libertades civiles y la privacidad de las personas. El que piensa distinto es castigado y hasta es reducido a convertirse en un robot obediente, prácticamente. Se le coloca un chip en el cerebro para comportarse como es debido. En ese contexto, surge la Resistencia, liderada por un poderoso enmascarado nocturno.
“Superman: Hijo Rojo” es la segunda obra más política del personaje, Otra novela gráfica que lo abarca en un rol político central, es  “Batman: The Dark Knight Returns”(1986) de Frank Miller. En ella, Superman también es un arma supersecreta, pero del presidente de los Estados Unidos. Interviene en conflictos internacionales, siendo el soldado estadounidense más espectacular, fiel y leal. 


Superman: Hijo Rojo (2003)
Ecc ediciones. Junio 2013

lunes, 5 de mayo de 2014

Adam Nevill: Un portal hacia el Terror al estilo de Ramsey Campbell.

"Apartamento 16" es la primer novela del inglés Adam Nevill publicada en castellano. Siguiendo la línea de Ramsey Campbell, sugestiona y aterra. 

Ramsey Campbell y Adam Nevill: Podría hablarse de ellos en términos de gran Maestro y mejor alumno. En los Agradecimientos del libro de Nevill, el autor saluda a su Maestro como quien le franqueó la puerta al mundo editorial, y no sólo eso, también le dedicó la obra.
"Apartamento 16" de Adam Nevill y "Nazareth Hill" de Ramsey Campbell son dos obras bien insertas en el género de Terror, sobre departamentos y edificios malditos que guardan relación con un pasado de tormetos, locuras y terribles secretos. Si bien son dos historias muy distintas y con diferente desarrollo de personajes, también pueden establecerse algunos paralelismos interesantes, tales como la premisa de la que parten, pero sobre todo por el estilo narrativo de ambos, el ritmo y suspense.
En la novela de Campbell, la mansión antigua, tenebrosa y húmeda llamada Nazarill, es remodelada y reconvertida en un edificio de departamentos de lujo. Amy, una adolescente de relación difícil con su padre viudo, se muda con él a vivir allí y empieza a sufrir las consecuencias de un pasado aún latente de horrores y maldades. Esto la lleva a indagar sobre la historia de la mansión, descubriendo que antes, mucho antes, de ser un edificio administrativo, había sido una institución psiquiátrica, en una época apenas posterior a la caza de brujas. Allí se empleaban modernas técnicas, retorcidas por cierto, para curar a mujeres acusadas de poseer poderes de brujería o hechicería.
Se desencadenan acontecimientos sobrenaturales inquietantes, aunque sutiles, que genera que inquilinos y propietarios se vayan marchando en silencio, negando la sensación de que allí habita algo más, para no pasar por locos. Se van marchando todos menos Amy y su padre, de quienes podría decirse que la casa se apodera o intenta hacerlo empujándolos hacia la locura, la esquizofrenia. Los rasgos de Amy de afirmación del problema, chocan con los de su padre, de negación, y además la gente empieza a pensar de ella que está desequilibrada psicológicamente. Le dicen loca. Todo esto irá conduciendo de a poco una relación padre - hija que ya era sinuosa, complicada, a hostil y violenta, hasta un desenlace terrible y espectacular.
En la contratapa de "Nazareth Hill" (La Factoría de Ideas - Solaris Colección de Terror Nº 1) dice: "Campbell escribe vívida y convincentemente sobre la existencia de lo diabólico" The Washington Post.
Lo mismo podría decirse de Nevill. Su novela mantiene el suspenso, la intriga, crea atmósferas de sofocamiento y tiene sus buenas dosis de terror puro y duro, que seguramente provocarán que el lector aparte la vista de las páginas y mire hacia los costados. La trama parece sencilla y clásica, pero está muy bien lograda y el autor sorprende con giros argumentales que la van complicando y poniendo cada vez más interesante.
La joven Apryl llega a Barrington House procedente de Estados Unidos. Ha heredado un departamento de su desconocida tía abuela Lillian, de quien se rumorea que estaba loca. Apryl se atrae por el pasado de ella de opulencia, pero devenido en desgracia y tragedia, y comienza una investigación que la conduce a vincularse con gente que hubiera conocido o admirara la obra de un inédito pintor de aquella época practicante de rituales oscuros y atormentado por demonios. Todas las personas que habían mantenido contacto con él o sus obras habían padecido el mismo destino que Lillian. Y ahora aquel poder del mal regresa, paralelamente a la llegada de Apryl al apartamento 16.
Es una novela con abundantes visiones y sueños surrealistas y grotescos.  Publicada en castellano por ediciones Minotauro - Editorial Grupo Planeta, impresa en España y difícil de conseguir en Argentina, deja muchas ganas de seguir leyendo las otras obras de este autor.

Los Horrores de Stephen king.

Documental subtitulado en castellano, en el que Stephen King comenta y analiza películas de Terror y el abordaje en el género, desde los años 50 a la actualidad. Las más impactantes y terroríficas. 


Stephen king: "Lo que me atrajo del género desde mi infancia es que es una forma de llegar al público. Te agarra por las solapas y hace que te olvides de ir a buscar a los niños a la reunión de scouts o a las clases de música. Te olvidas de hacerle la cena a tu marido y tienes que pedir comida para llevar, porque te pasaste toda la tarde viendo La zona muerta en la tele y te absorbió completamente. Eso es, para mí, en qué consiste este género".