sábado, 17 de mayo de 2014

Godzilla: la amenaza nuclear y la intervención del hombre sobre la naturaleza.


La película reinventa a Godzilla a partir del temor colectivo en torno a las centrales de energía nuclear.


    El monstruosaurio es  una de las principales referencias populares en Japón. Nace allá por mediados de los años cincuenta, emparentado a los ataques contra Hiroshima y Nagasaki (1945). Muy asociado a la problemática del ataque nuclear, la bestia es producto de una mutación radioactiva. Representa, entonces, el emergente de la amenaza nuclear en el mundo. 
Ahora el miedo colectivo ronda en torno a las centrales de energía nuclear: ¿son seguras como para reproducirlas por todo el mundo?  ¿Qué pasaría si se perdiera el control sobre las mismas, a causa de alguna falla? ¿Y si sufrieran un accidente como el de Fukushima  provocado por un tsunami (2011)? 
En la película, las centrales nucleares son bombas de tiempo, alimentan a monstruos capaces de despertar en cualquier momento. Representan un peligro que el ser humano ignora.  Y esos monstruosarios representan la devastación capaz de provocar en el mundo. 
Se pone de manifiesto la polémica acerca de si el hombre domina la naturaleza, o si afirmar aquello es una terrible arrogancia que puede conducir al fin de la propia especie. Hay un debate entre si la naturaleza mantiene su propio equilibrio, o si el hombre la domina y, en ese caso, cuánto afecta su intervención sobre el orden natural del mundo.


Vi la película a sala repleta, función agotada. Ocupé mi ubicación abastecido de pochoclos y Pepsi, como corresponde para disfrutar de un espectáculo semejante. “Godzilla” es cine catástrofe imponente: edificios que se derrumban, autos aplastados, explosiones, llamaradas, bombas, misiles, sirenas, terremotos, tsunamis, aviones de guerra, helicópteros, tanques, caos y más caos. Es un espectáculo para disfrutar en cines: pantalla grande y sonido estéreo. En 3D los matices, colores y superficies están muy bien logrados.
Es una realización con impecables efectos especiales y ágil dinámica argumental. El monstruosaurio parece real, tanto como cada batalla librada. De hecho, la película procura siempre mantenerse en una línea que ofrezca el mayor realismo o verosimilitud posible, incluyendo sus buenas dosis de dramatismo y suspenso, más allá de la aventura. Nada tiene que ver con la olvidable “Godzilla” de 1998 de Roland Emmerich, tan absurda y poco fiel a la historia original de la bestia.  
Creado por los estudios Toho de Japón, allá por mediados de los años 50, hasta la fecha tuvo casi una treintena de películas en las que desarrolla diferentes tipos de habilidades y poderes, tales como el aliento nuclear, estilo dragón, o el poder destructor del coletazo,  y hasta lucha con otros monstruos gigantes semejantes.  En la presente versión se recoge parte de todo aquello, manteniendo vigente el verdadero espíritu del personaje.
Los estudios Toho cedieron los derechos a la Warner Bross y Legendary Pictures, que se encargaron del proyecto. Sin embargo los creadores originales tuvieron lugar para participar del mismo, y declararon estar muy conformes con la versión definitiva. La misma transcurre en Japón y Estados Unidos.
“Gojira”, en japonés, es un juego de palabras entre gorira (gorila) y kujira (ballena). En la traducción americana, por una cuestión fonética, de pronunciación, se lo rebautizó “Godzilla.”


Título original: Godzilla
Año: 2014
Duración: 123 min.
País: Estados Unidos  
Director: Gareth Edwards
Reparto: Aaron Johnson, Ken Watanabe, Elizabeth Olsen, David Strathairn, Bryan Cranston, Sally Hawkins, Juliette Binoche, CJ Adams, Richard T. Jones, Al Sapienza, Patrick Sabongui
Productora: Legendary Pictures / Warner Bros


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