
La película reinventa a Godzilla a partir del temor colectivo en torno a las centrales de energía nuclear.
El monstruosaurio es una de las principales referencias populares en Japón. Nace allá por mediados de los años cincuenta, emparentado a los ataques contra Hiroshima y Nagasaki (1945). Muy asociado a la problemática del ataque nuclear, la bestia es producto de una mutación radioactiva. Representa, entonces, el emergente de la amenaza nuclear en el mundo.
Ahora el miedo colectivo ronda en torno a las centrales de energía nuclear: ¿son seguras como para reproducirlas por todo el mundo? ¿Qué pasaría si se perdiera el control sobre las mismas, a causa de alguna falla? ¿Y si sufrieran un accidente como el de Fukushima provocado por un tsunami (2011)?
En la película, las centrales nucleares son bombas de tiempo, alimentan a monstruos capaces de despertar en cualquier momento. Representan un peligro que el ser humano ignora. Y esos monstruosarios representan la devastación capaz de provocar en el mundo.
Se pone de manifiesto la polémica acerca de si el hombre domina la naturaleza, o si afirmar
aquello es una terrible arrogancia que puede conducir al fin de la propia
especie. Hay un debate entre si la naturaleza mantiene su propio equilibrio, o si el hombre la domina y, en ese caso, cuánto afecta su intervención sobre
el orden natural del mundo.
Vi la película a sala repleta, función agotada. Ocupé mi
ubicación abastecido de pochoclos y Pepsi, como corresponde para disfrutar de un espectáculo semejante. “Godzilla” es cine catástrofe imponente:
edificios que se derrumban, autos aplastados, explosiones, llamaradas, bombas,
misiles, sirenas, terremotos, tsunamis, aviones de guerra, helicópteros, tanques, caos y más caos. Es un espectáculo para disfrutar en cines:
pantalla grande y sonido estéreo. En 3D los matices, colores y superficies están
muy bien logrados.
Es una realización con impecables efectos especiales y
ágil dinámica argumental. El monstruosaurio parece real, tanto como cada
batalla librada. De hecho, la película procura siempre mantenerse en una línea
que ofrezca el mayor realismo o verosimilitud posible, incluyendo sus buenas
dosis de dramatismo y suspenso, más allá de la aventura. Nada tiene que ver con
la olvidable “Godzilla” de 1998 de Roland Emmerich, tan absurda y poco fiel a
la historia original de la bestia.
Creado por los estudios Toho de Japón, allá por mediados
de los años 50, hasta la fecha tuvo casi una treintena de películas en las que
desarrolla diferentes tipos de habilidades y poderes, tales como el aliento
nuclear, estilo dragón, o el poder destructor del coletazo, y hasta lucha con otros monstruos gigantes
semejantes. En la presente versión se
recoge parte de todo aquello, manteniendo vigente el verdadero espíritu del
personaje.
Los estudios Toho cedieron los derechos a la Warner Bross
y Legendary Pictures, que se encargaron del proyecto. Sin embargo los creadores
originales tuvieron lugar para participar del mismo, y declararon estar muy conformes
con la versión definitiva. La misma transcurre en Japón y Estados Unidos.
“Gojira”, en japonés, es un juego de palabras entre gorira
(gorila) y kujira (ballena). En la traducción americana, por una cuestión fonética,
de pronunciación, se lo rebautizó “Godzilla.”
Título original: Godzilla
Año: 2014
Duración: 123 min.
País: Estados Unidos
Director: Gareth Edwards
Reparto: Aaron
Johnson, Ken Watanabe, Elizabeth Olsen, David Strathairn, Bryan Cranston, Sally
Hawkins, Juliette Binoche, CJ Adams, Richard T. Jones, Al Sapienza, Patrick
Sabongui
Productora: Legendary
Pictures / Warner Bros
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